LA GIOCONDA

Esto lo tenía escrito en otro blog, lo he recuperado y es que no tengo tiempo para más
La Gioconda es mi cuadro favorito, recuerdo la primera vez que lo vi, tendría unos 13 años, estaba con mis padres en el Louvre, y de repente veo un remolino de japoneses como locos haciendo fotos, asomaban las cámaras por todos los lados, aquello parecía que fuese Argos, aquel dios o príncipe de la mitología griega que tenía cien ojos.
Cuando conseguí acercarme al fin a aquella pintura por entre aquella maraña de gente y poder apreciarlo en todo su esplendor me quede maravillada, anonadada.¡Aquella mujer me estaba mirando a mí! Me miraba con esa sonrisa tan enigmática, esa sonrisa que Leonardo debió captar en un momento tan especial, ¿qué momento sería ese? Bufff se dicen muchas cosas pero quién sabe.
Ella parece que también puede esfumarse, el gesto es tan inestable que parece que responde al estado de ánimo de la persona que mira el retrato. Esa imagen que ha atraído miradas durante cientos de años, dicen que esa mirada Leonardo la consiguió porque mientras pintaba el cuadro tenía a alguien tocando o cantando a su lado.
Lo que más me llamo la atención y me sorprendió del cuadro fue su pequeño tamaño, esperaba un cuadro de grandes dimensiones como los que acababa de ver por las distintas salas que había pasado para llegar donde la Mona Lisa. Pero no, se trata de una pintura muy pequeña, aunque realmente el cuadro desprende tal energía, tal luz que parece que estas viendo el cuadro más grande jamás visto.
Y esto es todo ¿qué más decir sobre él? Mejor mirarlo ¿no?
Una imagen vale por mil palabras, o eso dicen.












Adrián Morillo dijo
Saludos desde Cadiz y pincha aquí si también te ha sucedido esto ya que a todos nos ha pasado mas o menos lo que cuento en este video. Por su cotidianeidad, por su carácter universal, es fácil que arranque de ti una sonrisa cómplice, catartica
23 Agosto 2007 | 11:33 AM