Fotos robadas
Este artículo está inspirado por la coctelera, es la propuesta para la semana, pero yo lo hago a mi manera, no me gusta lo convencional, esta claro, como dicen mis amigos, yo siempre a mi bola.
Y debe ser verdad, yo siempre a lo mio.

Siento una especie de pinchazo en el corazón, hace tiempo que no sentía nada así. Me siento aún como una niña, no quiero hacerme mayor, presiento que si crezco cada vez sufriré más, quiero tener los pies pequeños y usar tacones altos de aguja, esos afilados que se van metiendo en los agujeros y te dejan atascada, así mejor, no avanzo, no quiero ir hacia delante. Quiero seguir jugando con mis muñecos de peluche.
Siempre llega el momento, tarde o temprano llega, muchas veces, más de las que quiero sueño con ese momento, imagino, fantaseo. Pero muchas veces me encuentro cansada, quiero acercar mis pies a los suyos, quiero que me de su mano.
Me gustaría que estuviese todo controlado, me gustaría saber que decir, que hacer, no tener miedo, que no pase lo que no quiero y que ocurra lo que tanto deseo. Y sin previo aviso sentir que no podemos esperar más, sin que haya nada que planear, que sea solo ese momento, el momento justo, el adecuado, que no haya nada que se interponga entre nada.
Y no quiero hundirme, no quiero caer en el pozo, no quiero olvidar el camino de vuelta. Quiero saborear por primera vez el encuentro, quiero un beso de cristal o de oro, quiero que nos acurruquemos contra la pared de un bar o de un portal, poco importa donde, quiero que me llene de besos, de abrazos.
Y quiero que cuando aparezca la tristeza o la soledad decirle que se vaya, por que mis pies ya pisan tierra y que todavía no sé como terminará todo esto, pero no me importa, después de la lágrima vendrá la alegría.
Vendrá un “te quiero” seguido de unas risas, y ya no importa que esto no sea un sueño, entonces ya será real, entonces cada noche cuando intente dormir mirare las sombras que refleja la luz de la luna en el techo y sabré quien esta detrás de ellas dándome amor y amistad.

Y esto es lo que mi corazón lleva tanto tiempo queriendo contarme y yo no lo dejo, pero quizás llegue pronto el momento, tal vez sea ese sueño que se hace realidad, ese sueño en que me regala la luna