El patio de mi casa
La foto del patio la he robado en esta página:
http://www.flickr.com/photos/eskizo/248399193/
Las otras fotos estan robadas de la red, de autor desconocido. ¿ por qué no le saco una foto a mi patio y la pongo? con lo que me gusta a mi la fotografía ¡fácil!. Lo podía encontrar alguien de mis íntimos que no leen mucho, pero que si andan a la caza de la fotografías y darse cuenta de que la que escribe este blog soy yo, y eso es lo que menos me apetece, ¡bufff, si me lee el friki!
Así que shisssssss ¿vale? Espero que me guardéis el secreto.
Ropa tendida
Aquí donde estudio, la casa que comparto con mis colegas es un edificio un poco antiguo, una construcción de esas supongo que de los años sesenta, años de hambre y post guerra. Ummm no, miento, o me equivoco, son los años del despegue, años del seiscientos y de las familias numerosas. Años de “Cuéntame como paso” . Años que construían con materiales baratos, espero eso si, que las vigas no tengan esa cosa que hace que las casa se desplomen, buff por más que pienso no recuerdo el nombre, ya se me han destruido muchas neuronas ¡mala cosa! Será la mala vida que llevo.
En este edificio donde vivimos las habitaciones, algunas, las de los que no estamos enchufados dan a un patio de luces, es uno de esos patios que no han vuelto a pintar nunca más ¿para qué? si no se ve, lo importante es la fachada ¿no? Disiento, pero no importa lo que yo piense. Pues eso, la cocina y un balcón de oxidada barandilla da a ese patio roñoso y cochambroso, sucio, oscuro.
En ese patio hay casas, supongo que como en todos los patios de luces a diferentes alturas, hay un montón de viviendas por cada altura, es como en la serie de “Aquí no hay quien viva” las señoras están todo el día hablando de ventana a ventana, hablan a gritos que cuando estoy estudiando no veas la gracia que me hace, me vuelven loca, he llegado a comprarme tapones de silicona para no oírlas, ni el mp3 a todo volumen me sirve, pero da lo mismo. Sé todos los cotilleos de la Pantoja y del Pachuli gracias a ellas, y también no paran de hablar de la Obregón, que se ha liado con un tío que está buenísimo, dicen ¡qué envidia les da! Pero ellas cuando me asomo las veo con los rulos puestos y bueno no sigo, no está bien decir cosas malas de la gente que no se puede defender, son señoras que cuando salen a la calle van con sus visones y collares de perlas, muy arregladas y muy guapas ellas.

En ese patio, supongo que como en todos los patios, es donde solemos salir a tender la ropa, tenemos un tendedero en ese balcón oxidado y apolillado que me da miedo que un día se caiga, tendemos la ropa que lavamos o la que queremos ventilar después de una noche de juerga porque huele a humo, jooee lo que se tarda en ir el olor a humo. Pero el peor olor es el que te queda cuando vas a un restaurante chino, ese olor a comida que penetra hasta la piel y que es imposible quitar, sólo vale una ducha y lavar la ropa, lo malo es cuando tienes algo que dice que no se puede lavar y lo tienes que llevar a la tintorería.
Joeee mira que me enrollo, no es esto lo que quiero contar, estoy escribiendo para contar una cosa que me paso y ya llevo más de media página y no la cuento.
Pues eso, lo que quería contar es que el otro día, al tender mi ropa, cuando la tenía en la cuerda y todavía no me había dado tiempo a ponerle las pinzas vino una ráfaga de aire y me voló unas braguitas, eran unas bragas muy monas ellas, me lasa acababa de comprar de rebajas, con un dibujo de Snoopy, como las de la imagen. Pero bueno fueron a dar al suelo del patio de luces, suelo que hace años que no deben barrer y que esta lleno de todo, puede que hasta haya habitantes como ratas y similares.
Y lo curioso e intrigante de la historia de las bragas es que al volver esa noche a casa me las encuentro en el pomo de la puerta, limpias, allí colgadas. Entre todas las puertas del edificio las habían puesto allí, tiene gracia la cosa, y tiene gracia por que el nuestro no es el único piso de estudiantes, hay más, en el de en frente viven cuatro tías. El friki dice que como no bajo la persiana para dormir, no para nada, ya me conoce toda la gente y que por eso las bragas las pusieron allí, ¡vaya!
Y a mi, acto seguido me entro el “síndrome bonzo” ¿ qué es? pues fácil, que me dio vergüenza y me puse colorada como un tomate sólo de pensar que algún pavo me haya visto por la ventana desnudarme, desprendía fuego por todos los poros de mi cara.












zosimo dijo
jeje, ya te veo esta noche a la caza y captura del voyeur, pero ¿por curiosidad? ¿por morbo?
Besos sin aluminosis
12 Febrero 2007 | 08:51 PM