Fotos todas de Ralph Gibson.
Me he puesto a pensar sobre las manías, mi amiga dice que estoy llena de manías, también lo dicen mis colegas del piso y todo es por que me quejo, no me gustan los pelos en el lavabo, entre otras cosas. Pero veamos, voy a analizar detenidamente el tema a ver a que conclusión llego. Si, esta es otra de mis paranoias.
Empiezo recordando una película, el cine me encanta y siempre me ayuda a analizar las cosas ¿ Quién no le ha tenido alguna vez la idea de no pisar las líneas de las baldosas cuando camina por la calle? como en Mejor Imposible la película en que actúa el genial Jack Nicholson. O cuando vas en un coche, quien no se ha fijado en las matrículas de los otros coches para ver si ves una capicúa o simplemente para ver de donde son.
Estas manías son normales, el problema es cuando empiezan a definir el tiempo y la seguridad emocional de la persona y se convierten en un problema para la coexistencia, para las relaciones con los demás.
Yo tengo tantas manías que soy incapaz de verlas como tales, una pequeña manía es algo innecesario que si no la hago me siento mal, la verdad es que cuando me doy cuenta de que tengo una manía inconscientemente la desterró y la paso a categoría de costumbre adquirida, de rutina, y es que mi vida está llena de rutina.
Cuando me arreglo para salir, suelo ser rápida, en cinco o diez minutos estoy preparada, me visto y como sólo me doy rimel acabo rápido. Si, el rimel me lo doy por que mis pestañas son demasiado rubias y me protege del sol, me sirve de pantalla. Y es que a veces me quedo dormida en la ducha, sólo me doy cuenta cuando veo que ya no puedo respirar por que el agua me cubre la cara. Y entonces allí, mientras el suelo se pone mis ropas yo siento calor en mi cuerpo, siento el agua caer, respiro y suspiro, sueño.
Anda, pero esto no son manías y tenía que hablar de ellas, sigo, esto si que es una manía el que soy un poco guarra, lo asumo, lo afirmo, no me importa confesarlo, es prácticamente imposible que haga algo con cosas pringosas y que no me manche. Uno de mis sueños eróticos es estar muy pringada y bufff, no sigo. O si, eso sigo por qué no, estoy muy pringada y el me pasa la lengua por todo el cuerpo poquito a poco, despacito, despacito. Vale ya, lo dejo, me pringo además comiendo, limpiando, cepillándome los dientes, haga lo que haga me acabo manchando. ¿Y cuando como helados? Me encantan los helados de limón, pero siempre se me derriten en las manos.
Las manías son lo peor. Al menos esas manías que son malos hábitos, como secarme las manos en las caderas, es algo que hago de forma inconsciente, aunque tenga una toalla delante, así que en casa prefiero estar en pijama, parece que se mancha menos, luego para acostarme me lo quito, prefiero dormir desnuda, no me enredo con las ropas y con el edredón tengo suficiente. Me cuesta mucho dormir desarropada, necesito encima algo que pese, aunque haga mucho calor por lo menos tengo que tener la sabana. Pero siempre sin darme cuenta saco los pies fuera, lo malo es que ahora en invierno cuando me quiero dar cuenta los tengo helados y me despierto.
Me gusta que entre luz por la ventana por las noches, nunca cierro las persianas. Me puedo pasar tiempo viendo las sombras que se producen en las paredes, me imagino cosas, me ayudan a soñar, no soporto la puerta abierta, me da miedo que de repente alguien entre ella con un cuchillo afilado.
De manías estoy llena, como cualquier persona supongo, necesito estar casi constantemente escuchando música, la música está en mi vida, es parte de ella. Llevo siempre encima como una banda sonora. El silencio me da miedo, cualquier ruido me asusta, sobretodo si estoy sola, soy muy cobarde.
Cuando tengo que oírla con los pinganillos, me coloco el que pone "L" (de left) en la oreja izquierda y el R (right, en la derecha), los dos son iguales y no sé a qué viene esta distinción, pero si no lo hago, me siento mal.
Me pone de los nervios que desordenen mi desorden particular, pero me gusta estudiar con algo de desorden a mi alrededor, me siento arropada, envuelta por una burbuja cálida, si hay en mi mesa un ligero desorden, un desorden bajo control, bolis por un lado, rotuladores por otro, más allá la camiseta que me quite la noche anterior, muchos folios esparcidos, el teclado del PC encima de los libros y no sigo.
El orden excesivo me paraliza. Yo sé donde está cada cosa y no soporto que alguien me lo ordene. Y en mi PC me pasa lo mismo, creo carpetas que luego están vacías, tengo trabajos en mis imágenes y en la de música juegos, fotos y pps de esos con tonterías, nunca encuentro nada, es un caos que me encanta.
Pero lo mejor es mi cabeza, puedo estar pensando por lo menos cuatro cosas diferentes al mismo tiempo o también por qué no hacer varias cosas a la vez. Es una cualidad, dicen femenina, puedo por ejemplo estar leyendo a la vez de oyendo música y comerme las uñas, jeje y con la otra mano rascarme la cabeza, ¿complicado no? Pues yo soy capaz de hacerlo. Y además, puedo añadir que si el libro es divertido, me río, y lo que es más difícil, según leo pienso en él, siempre haga lo que haga pienso en él.
Lo busco en todos los rincones del mundo, de suspiro a diario por él, añoro sus besos y deseo ver la luz de tus ojos, entonces me doy cuenta de que el amor puede existir en invierno, en primavera, que más da. Es el principio de algo que no puede tener fin.